¿Reproducir la verdad?

Una de las definiciones que otorga la Real Academia Española a la palabra verdad es realidad. Otra de ellas, cualidad de veraz. El gran referente de la lengua española, además, define también “la pura verdad”. La verdad indiscutible, clara y sin tergiversación.

Parece que a menudo se nos exige, a los periodistas, mostrar esa realidad y, por lo tanto, explicar la verdad. Sin embargo, ¿es eso posible? Si así fuera, ¿por qué dos periodistas que cubren el mismo evento no escriben dos textos que, aunque con estilos de escritura diferentes, narren exactamente lo mismo? Porque son sujetos diferentes y aquello que producen adquiere la característica que de esa condición se deriva: subjetividad.

Al principio de la carrera de Periodismo nos hablaron de objetividad. Pero no a modo de exigencia, sino de objetividad como una meta, una meta inalcanzable pero que no podemos dejar de lado. Cuando queremos escribir sobre un evento al que hemos asistido, es imposible evitar que lo hagamos desde un enfoque determinado. Solamente nuestra posición física en el lugar, nuestros conocimientos y experiencia previos relativos al tema en cuestión, el empleo de una palabra en vez de otra, entre otros, son ya determinantes. No obstante, para hacer este trabajo con profesionalidad y rigor, debemos dejar a un lado los juicios de valor, contrastar y variar las fuentes de información para así plasmar más de un punto de vista, ofreciendo una visión más global del aspecto tratado y, en definitiva, tratar de ser neutros dentro de nuestras posibilidades.

Aceptar nuestra condición de observadores.

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